Etiquetas

,

En  el análisis GRAFOLÓGICO de Selección de Personal, la relación entre Grafólogo y candidato puede ocasionalmente ser injusta y desequilibrada, porque el proceso habitual consiste en analizar la escritura y entregar el informe a la empresa manteniendo al margen a la persona analizada. Esta marginación (que deja en entredicho las obligaciones a las que compromete el código deontológico),  provoca en ocasiones cierto rechazo hacia la utilización de esta herramienta, a pesar de la  gran fiabilidad y de las muchas ventajas que ofrece la grafología, tanto para la empresa como para el candidato.

Juliette Hua, Grafóloga de la Société Française de Graphologie, actuando en defensa de la reputación de la grafología como herramienta de análisis  seria y fiable,  reacciona ante esta situación de desigualdad y propone que la grafología se utilice como un método interactivo, implicando plenamente al sujeto analizado. Afirma  que, por razones éticas,  los análisis grafológicos se deben construir en plena transparencia y de manera participativa sin dejar en ningún momento al candidato ‘al margen’  en la labor de analizar su personalidad y sus aptitudes. De esta forma se le permite defenderse y opinar sobre lo que se dice acerca de él. Con este nuevo enfoque,  el analizado pasa de ser objeto de reflexión a ser sujeto partícipe en el proceso de elaboración del informe que se entrega a la empresa.

El estudio GRAFOLÓGICO es una herramienta complementaria a otras pruebas que cualifican las competencias del candidato y  toda información que se pueda  obtener y aportar a la labor de análisis contribuirá a que el resultado sea más justo y preciso. Por eso mismo, actualmente, a fin de tener más elementos de juicio, se le pide al candidato que en su escrito explique, argumente y justifique el por qué aspira a ese puesto de trabajo, cuáles son sus motivaciones, sus aptitudes e incluso sus miedos y dificultades frente a ese puesto.

Respecto al contenido de la información, Juliette Hua hace hincapié en que el análisis debe ser riguroso en su enfoque, contemplando  única y específicamente los aspectos de la personalidad relacionados directamente con la candidatura al puesto de trabajo y dejando al margen otros aspectos más íntimos del perfil del candidato. Afirma y recuerda que no se deben juzgar como buenos o malos los resultados y que se trata simplemente de orientar  sobre su grado de adecuación a la candidatura.

Con todo lo dicho, el equipo de Grafología siempre tendrá la última palabra y podrá comentar con su cliente su interpretación personal y sus conclusiones sobre las aptitudes de cada candidato.