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En nuestra rápida y avanzada sociedad actual, mucho se ha hablado acerca de estas dos metodologías, aunque probablemente ésta no sea la palabra más adecuada para ninguna de las dos. Solemos contemplarlas de forma aislada, sin darnos cuenta del beneficio que ambas pueden hacerse entre sí y de lo mucho que juntas pueden aportar y ayudar al ser humano en su proceso evolutivo.

Sabemos que la Grafología es la ciencia basada en la observación e interpretación de la escritura manuscrita, que busca comprender y explicar la personalidad del individuo. Con esto podemos decir que a través de un análisis de la escritura es posible definir nuestra forma de pensar, de relacionarnos con los demás, de actuar… y en definitiva de nuestro carácter en su totalidad.

Sabemos también que la Programación Neuro Lingüística (PNL) nació a comienzos de los años 70 de la mano de R. Bandler y J. Grinder cuando decidieron modelar a tres grandes genios de la comunicación y el cambio: Milton Erickson (creador de la Sociedad Americana de Hipnosis clínica), Virginia Satir (creadora de la terapia familiar y sistémica) y Fritz Perls (creador de la terapia Gestalt).

Joseph O’Connor y John Seymour definieron la PNL como ‘el arte y la ciencia de la excelencia personal’, si bien el término en sí se refiere a tres aspectos básicos de la experiencia humana.

Programación: los programas mentales suelen ser inconscientes y se forman de la interacción de nuestro lenguaje y nuestro sistema nervioso. Imágenes, sonidos, palabras, pensamientos, sensaciones físicas y emociones se almacenan en nuestro cerebro y vamos adquiriendo programas.

Neuro: todo comportamiento es el resultado de procesos neurológicos, asimilando y ejecutando los programas a través de nuestras neuronas sensoriales y motoras.

Lingüística: el lenguaje verbal y no verbal es un instrumento poderoso que nos da la capacidad de expresar todo aquello que está ocurriendo en nuestro sistema nervioso, siendo el lenguaje el vehículo de la comunicación.

De todo ello se desprende una frase muy utilizada en PNL que dice que ‘el mapa no es el territorio’ y que pretende manifestar que las personas elaboramos mapas mentales acerca de la realidad (nuestra realidad) que son fruto de factores genéticos, socio-culturales, de creencias y vivencias subjetivas. Construimos nuestro modelo del mundo a través del sistema nervioso, según visualizamos, oímos y sentimos-percibimos lo que nos rodea. No hay ningún mapa más real que otros, pero evidentemente los más efectivos son aquellos que disponen de un abanico de posibilidades y alternativas más amplias.

La buena noticia es que esos mapas se pueden cambiar, transformar, enriquecer y extender para acomodarlos a otra realidad que más nos convenga y que mejor nos haga sentir.

No es posible aquí definir en profundidad qué nos ofrece la Grafología y qué nos ofrece la PNL, aunque está claro que ambas forman un buen tándem. Tras el análisis de la escritura y tras la entrega del informe grafológico, la persona tiene ante sí el reflejo detallado de su personalidad. En ese momento se inicia un proceso de interacción, siempre que la persona lo desee, para averiguar de qué forma poder superar y resolver aquellos aspectos o conflictos que le incomodan y poder transformar así las debilidades en fortalezas. Para lograrlo, recurrir a ejercicios específicos con PNL siempre es una buena opción y poco a poco dejar que la PNL forme parte de nuestra vida.

Por último, decir que la asociación española de PNL la define como un ‘conjunto de métodos y técnicas destinadas a ser aplicadas en la vida cotidiana, para que la persona consiga los objetivos que desea en diferentes campos de la actividad humana y mejore su calidad de vida’. Sin embargo, más allá de un método o una técnica, es una filosofía de vida que podemos interiorizar en nuestro día a día, para vivir de manera más conscientes, más coherente y sentirnos más plenos.

Publicado por cateconomica.com 13 Enero 2017

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