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La Grafología es la ciencia que se basa en observar e interpretar la escritura manuscrita, para poder entender
y explicar la personalidad del ser humano. Como ya sabemos, la Grafología en sí tiene diversas aplicaciones
hoy en día, como por ejemplo en las empresas para seleccionar mejor a los candidatos, o en el campo de la
psicología clínica para ayudar en los diagnósticos médicos, o en el campo infantil para detectar y corregir
problemas escriturales. De la misma manera, y aun siendo otra rama separada, la pericia caligráfica nos
resuelve la identidad de la persona que falsifica firmas o documentos.

Sin embargo, la Grafología quiere llegar mucho más lejos y aportar al Lettering todo aquello que por sí mismo
no tendría apenas significado. En este sentido, diseñadores gráficos y especialistas, realizan una caligrafía
‘bonita’ (lógicamente depende para quién) para trazar un Lettering a medida de lo que el cliente solicita.

Pero una vez diseñada esa parte ‘visual’ que complace a los ojos de quien lo diseña ¿se sabe el significado
que adquiere realmente? Por supuesto que no.

Aunque ciertamente es la escritura manuscrita aquella que con total fiabilidad puede transmitir la verdadera
personalidad de un sujeto, ya que es el cerebro quien escribe más que la propia mano, no es menos cierto
que un Lettering lleva intrínsicamente el significado que la Grafología daría para la escritura manual. Por eso,
a pesar de haber conseguido una ‘buena caligrafía’ aceptable a nuestro gusto visual, no siempre transmite
todo aquello que querríamos transmitir en el corazón de quien lo está viendo. A veces incluso puede llegar a
transmitir el sentido opuesto a lo que pretendíamos.

Es necesario que Grafólogo y Diseñador colaboren juntos para conseguir lo que el cliente necesita.
Supongamos que nos estamos refiriendo a una marca de ropa de un diseñador relevante y que lo que
realmente querríamos transmitir al cliente final sea un interés y preocupación por esa parte más sociable y
humana de la confección, o simplemente transmitir esa parte más clásica de la ropa, o bien conciliación y
buen hacer por parte de la firma. Pues ahí podríamos aconsejar que el Lettering fuera curvo, algo inclinado
hacia la derecha, con las letras unidas entre sí, con cierto relieve en el trazo y con unas formas algo
caligráficas. Si por el contrario quisiéramos dar a la marca una imagen de fortaleza y energía, a la vez que
entusiasmo y valentía, podríamos aconsejar unas formas algo más angulosas y con una línea de base
ascendente.

Lo que está claro es que cada firma/marca tiene un tipo de personalidad que le gustaría transmitir hacia el
exterior y por tanto lo que va a transmitir va a depender del tipo de escritura que se dibuje. Para ello no
solamente hay que tener en cuenta las formas de las letras, sino también los espacios que haya entre ellas,
el grosor del trazo, la línea de base, la inclinación y la cohesión o no cohesión de las grafías, entre otras cosas.

Como no podemos ser expertos en todo, siempre es mejor colaborar en grupo y tener una visión más amplia
de lo que estamos haciendo, de forma que sea más beneficioso para todos.